Conoce la historia detrás de nuestro taller en Poblenou

Comienza la transformación, las grúas se dibujan cada vez más en el skyline, edificios abajo, edificios arriba. Un vecindario que ve cambiar su barrio obrero de toda la vida en un potente núcleo tecnológico/empresarial. Para nosotros, el año 2017 fue el ahora o nunca de establecernos en poblenou; un momento en el que los start ups se frotan las manos por poder ubicar sus instalaciones en este pintoresco barrio, conocido por algunos como el Manchester catalán

''el año 2017 fue el ahora o nunca de establecernos en poblenou''

Luego de compartir taller por un tiempo, nos obsesionamos con la idea de tener un taller propio, y no podía ser otro lugar que el Poblenou, el barrio que vio crecer a Anna y unas cuantas generaciones de su familia. Tomo varios meses de búsqueda y una decena de visitas hasta dar con el clavo, un precioso local modernista de mediados de siglo XIX. Nunca imaginamos el trabajo que nos llevaría adecuarlo a nuestras necesidades.

Una esquina muy especial, su ubicación cara norte combinada con grandes ventanales lo hacen un sitio con muy buena iluminación natural, una de nuestros requisitos en la búsqueda. Anteriormente había sido el lugar de trabajo de una planchistería, dejado en evidencia por la cantidad de partes de coches abandonadas en el interior. Mucho antes de eso había sido una sede de la cooperativa de consumo la flor de maig. Aproximadamente 140 años de historia sostenían esos pilares de fundición, que aguantaban bien la falta de mantenimiento de un edificio que a priori podría ser catalogado como patrimonio arquitectónico. Luego de llegar a un acuerdo con la propiedad, el 1 de agosto del 2017 luego de la firma del contrato, comienza nuestro trabajo.

''aproximadamente 140 años de historia sostenían esos pilares de fundición''

La energía de comenzar este proyecto nubló nuestra visión, comenzamos un proyecto muchísimo más grande que nuestro presupuesto, por supuesto nos dimos cuenta una vez dentro de la piscina por lo que no podíamos parar, planteamos entonces la reforma en fases, teniendo como prioridad la adecuación del espacio de taller, de esta manera podíamos comenzar a generar capital que necesitaríamos para continuar con nuestro proyecto soñado; ser capaces de diseñar y producir nuestro propio mobiliario en un espacio hibrido de taller con exposición.

Comenzamos por reforzar y nivelar el suelo, que en muchos sitios los huecos exponían el suelo de tierra, siendo necesarios 8 camiones de hormigón para llegar a subir 12cm el nivel del suelo de los 300m2 de espacio de taller. La instalación de agua corriente se hacía por tuberías de plomo que tenían que ser sustituidas y ampliadas. La precariedad de la iluminación y las instalaciones eléctricas eran dignas de una película de terror, no podríamos trabajar sin una iluminación e instalación eléctrica adecuadas para trabajar con maquinaria industrial. Entraba el otoño y comenzaba el frío, que olímpicamente pasaba a través de ventanas sin cristales que habían de ser colocados.

Con el espacio preparado, recibimos nuestras primeras máquinas industriales: una escuadradora y un control numérico que nos permitieron reestablecer nuestro trabajo en un nuevo espacio. El orden es prioridad para nuestro trabajo y nuestra tranquilidad mental, por lo que antes de comenzar con nuestros primeros encargos, fabricamos nuestro almacén de materiales, reciclando las vigas laminadas de una nave vecina que estaba siendo desmontada.

Comenzamos a trabajar a gusto en nuestro nuevo taller, pero aún con mucho camino por construir para llegar a nuestro objetivo, para ello nos encontramos con muchos proyectos de fabricación a medida, unos más interesantes que otros. Sin duda todos y cada uno de ellos nos ayudaron a ampliar nuestra experiencia. Paralelamente comenzamos a desarrollar nuestros primeros prototipos, muchos de los cuales forman parte de nuestra familia base. (http://www.likenwood.com/familia-base/)

Entre proyectos y prototipos, también surgían mejoras puntuales en nuestro taller: vestidor, el patio de acceso a los lavabos, nuestro despacho, y finalmente la entrada de nuestro taller.

Comenzamos el año 2020 con la convicción de terminar nuestro proyecto de reforma, que culminaría con la habilitación de nuestro showroom, un espacio totalmente abandonado, pero con mucho encanto, que necesitaría especial cuidado para conservar su esencia y mucho tiempo para ser saneado en su totalidad.

Finalmente, luego de 3 años de trabajo culminamos nuestra reforma, con la ayuda de varias personas a lo largo de todo este trayecto hemos sido capaces de convertir un espacio de 600 m2 prácticamente abandonado en un taller/exposición lleno de encanto y detalles, contando con poco dinero pero muchas ganas de crear este proyecto en el que creemos con el entusiasmo del primer día, y ahora añadiendo la experiencia acumulada que nos deja haber reformado nuestro espacio de poco en poco con nuestras propias manos.

La experiencia de compartir taller y vivir desde dentro la manera de trabajar en una carpintería de toda la vida nos motivó a crear en un lugar en el que la salud laboral sea tan prioritaria como el producto final, pues no concebimos una cosa sin la otra. No se trata únicamente de limpieza y orden del taller, se trata del material que usas y cómo lo trabajas, de los productos químicos que utilizas y la manera de aplicarlos, el uso imprescindible de EPI (equipos de protección indifidual) como costumbre, el respetar un horario y otros aspectos aparentemente evidentes que se pierden en el rápido ritmo de vida al que nos acostumbramos.

La llegada de nuestra Ona, nuestra primera hija nos mantiene despiertos, en el sentido literal y metafórico, es una señal que nos indica que construir una marca de mobiliario comprometida con la sostenibilidad desde todos los procesos, es el camino correcto por el que seguir.